El director regional para América Latina y el Caribe del Instituto Idea, Daniel Zovatto, habla sobre el informe que alerta de una erosión democrática global y el auge de los autoritarismos.

(Además: Los países más poblados del mundo, que ya tiene 8.000 millones de habitantes)

¿Cuál es el estado actual de la democracia en el mundo?

La democracia, a escala global, está bajo asalto. La mayoría de ellas sufren acoso, otras están estancadas y un tercer grupo se encuentra en claro retroceso (backslinding). La mitad de los gobiernos democráticos del mundo están en declive mientras que los regímenes autoritarios aumentan y profundizan su represión. Consecuencia de ello, más de dos tercios de la población mundial vive ahora en democracias en retroceso o en regímenes híbridos y autoritarios. Esta es la principal conclusión que surge del informe elaborado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (Idea).

¿Podemos hablar de una recesión democrática?

De acuerdo. Este fenómeno es global: alcanza a Europa y EE. UU., se da con mayor fuerza en Asia, África y el mundo árabe, y tiene su correlato en América Latina. Las cifras son contundentes: se dobló el número de naciones que caminan hacia el autoritarismo y casi la mitad de los 173 países estudiados en el Informe retroceden en, al menos, un atributo. En casi la mitad del mundo las democracias se encuentran en retroceso. De un total de 104 democracias que hay a nivel global, solo 14 están mejorando su calidad, 42 muestran cierta estabilidad, 37 se están deteriorando moderadamente; y 11 evidencian un deterioro significativo.

En ese sentido, ¿aumenta el número de quienes ya no confían en el modelo?

Justamente. La cantidad de personas que cree que la democracia es la mejor respuesta a los problemas disminuyó durante el último quinquenio del 52,4 al 47,4 por ciento, agravado por el hecho de que un 52 por ciento ve en un gobierno fuerte y ajeno a la institucionalidad democrática una solución legítima a los problemas, frente al 38 por ciento que lo consideraba hace unos años.

¿Cuáles son los países en mayor alerta?

Quiero destacar que el número de casos que registra un retroceso democrático está en su nivel más alto. Siete son los países que entran dentro de esta categoría: el Brasil de (Jair) Bolsonaro, El Salvador de (Nayib) Bukele, Hungría y Polonia sufren un retroceso severo. En India, Mauricio y Estados Unidos es moderado.

Nayib Bukele, presidente de El Salvador.

En paralelo, el informe destaca que los autoritarismos van en aumento…

Entre 2016 y 2021, el número de países que avanzan hacia el autoritarismo es más del doble del número de países que avanzan hacia la democracia. Los datos de nuestro Informe muestran que los regímenes autoritarios han profundizado su represión, siendo 2021 el peor año registrado desde hace muchos años, y que casi la mitad de todos los regímenes autoritarios (49,3 %) han empeorado. Dentro de este grupo, Afganistán, Bielorrusia, Camboya, Comoras y Nicaragua son los países que han experimentado un mayor declive. Por su parte, el 50 % de las no-democracias son ahora más represivas sumado a que el número de países que viven en democracia no aumentó.

¿Qué decir del caso de América Latina?

Un tercio de las democracias presentan declives en al menos tres atributos durante los dos últimos años, siendo Brasil, El Salvador, Bolivia y Guatemala los países con mayor erosión democrática.

La situación de la democracia en la región se ha venido deteriorando progresivamente desde su mejor momento, entre 2006 y 2007. Mientras hace 15 años solo Cuba era considerado como un régimen autoritario, actualmente tres países se sumaron como dictaduras: Nicaragua, Venezuela y Haití (este último convertido en estado fallido). Por el otro, un tercio de las democracias presentan declives en al menos tres atributos durante los dos últimos años, siendo Brasil, El Salvador, Bolivia y Guatemala los países con mayor erosión democrática.

Y de Colombia…

En nuestra clasificación, Colombia es una democracia de desempeño medio. Es decir, no ha perdido su condición para pasar a ser un régimen híbrido o autoritario, pero tampoco califica como una democracia de desempeño alto. Su principal problema es que viene estancada en esta categoría.

¿Cuáles son los principales desafíos para el país?

Colombia saca buenas notas en lo que se refiere a un gobierno representativo, no le va muy bien el tema de participación electoral pese a que ha ido aumentando al llegar al 54 %, cuando se compara con el promedio de la región (67 %) está todavía muy abajo y eso tiene que ver con el tema de la confianza que la ciudadanía tiene de sus instituciones y de los procesos electorales. El otro gran tema de Colombia tiene que ver con los derechos humanos, particularmente con los niveles de violencia en contra de líderes sociales, activistas e incluso a periodistas.

Foto:

Jaiver Nieto Álvarez / El Tiempo

¿Y en materia de derechos económicos y sociales?

Ahí las tareas se concentran en reducir la brecha cuando casi el 40 por ciento de las personas viven debajo de la línea de pobreza teniendo una de las tasas más altas de desigualdad del mundo y que va apalancado en que Colombia debe trabajar en cómo llevar la presencia estatal a todo el territorio con miras no solo de garantizar el orden y la seguridad, sino de mejorar las condiciones de vida de las personas. Veremos cómo durante el gobierno Petro evoluciona el indicador de los niveles de control efectivo al Ejecutivo.

¿Qué podemos decir de los retos de las democracias latinoamericanas?

La irrupción de líderes populistas (de derecha e izquierda) con discursos anti-política y anti-sistema y un bajo respeto a la institucionalidad democrática; procesos de híper polarización tóxica como se ha visto en Brasil, México, Bolivia y Argentina; campañas de desinformación que deterioran la institucionalidad, leyes restrictivas, acoso a la libertad de expresión y ataques a las cortes de justicia y organismos electorales.

En medio de este panorama, ¿qué debe hacer el mundo para evitar un mayor deterioro democrático?

Un gran tema de Colombia tiene que ver con los derechos humanos, particularmente con los niveles de violencia en contra de líderes sociales y activistas.

La región debe dar la prioridad a tres ámbitos. En primer lugar, se debe mantener y fortalecer la resiliencia electoral para garantizar la legitimidad de origen. Segundo, hay que recuperar la confianza ciudadana en las élites y las instituciones, y abrir nuevos canales de escucha, diálogo y participación ciudadana. Y en el tercer ámbito, hay que acompañar a la democracia de buen gobierno, unido a un Estado moderno, robusto y estratégico, y una gobernanza eficaz que dé resultados concretos y oportunos a los problemas reales de las personas.

¿A nivel regional, qué recomendaciones hacen?

En el nivel regional, es necesario poner al día y reforzar los mecanismos de protección de la democracia. Debe darse la mayor importancia a actualizar y fortalecer la Carta Democrática Interamericana y a generar un nuevo consenso regional, de ancha base política. No hay tiempo que perder. Los mandatarios deben aprender a gobernar en contextos de complejidad, incertidumbre y volatilidad para responderle a una ciudadanía cada vez más empoderada y exigente que necesita recuperar la confianza perdida.

¿Y si no lo logran?

Si no lo logran, como se observa en varios países de la región, la frustración ciudadana amenaza con excitar una nueva ola de protestas sociales que aumenten los riesgos políticos y la inestabilidad, generen crisis de gobernabilidad y acentúen el deterioro o, peor aún, profundicen el retroceso democrático.

STEPHANY ECHAVARRÍA
Editora Internacional
En Twitter: @stephechavarria
EL TIEMPO

Por akzfw